13 de julio de 2013

Sólo lo que necesito

Me imagino que al igual que yo alguna vez te has preguntado por qué Dios no te hace rico. Tal vez pienses que si posees una gran cantidad de dinero podrías ayudar económicamente a tu iglesia, dar a los necesitados, construir hospitales y escuelas y ser el ser más generoso sobre la tierra. ¿Por qué entonces Dios no te da más?

En lo personal he llegado a la conclusión de que Dios me ama tanto y me conoce tan bien que seguramente Él sabe que no soy lo suficientemente fuerte espiritualmente como para resistir esta prueba.  Seguramente el tener más de lo que tengo me estresaría al punto de enfermarme, tal vez no sería tan dadivosa como me imagino y a lo mejor las cosas materiales que lograra poseer en lugar de ser una bendición me atarían a este mundo aún más.

Te invito a hacer un ejercicio muy sencillo: Imagina que de repente te haces muy rico, multimillonario y entonces tienes cierta cantidad cada mes (pon la cantidad que desees). Ahora saca el diezmo y otro 10% de ofrenda, ya que cómo lo hacías antes lo depositarás en la tesorería de tu iglesia. Entonces reparte el resto en todo eso que generosamente has pensado dar: un proyecto para tu iglesia, para becas de los niños de la escuela de iglesia, para la construcción del hospital, en fin, en todo eso que has deseado ayudar. ¿Qué vas a hacer con el resto? seguramente cambiarás tu auto o le comprarás otro a tu esposa o tu hijo, comprarás cierto tipo de ropa, comprarás una casa en cierto fraccionamiento, etc. De pronto te darás cuenta de que vas a necesitar frecuentar otro tipo de lugares, tus hijos necesitarán cambiar de escuela, tus amistades será ahora otras y necesitarás más seguridad para tu casa y tus bienes. Cómo ahora tienes dinero el Pastor y los hermanos de la iglesia se te acercarán para pedir que apoyes en ciertos proyectos y empiezas a pensar que sólo te buscan por tu dinero, tal vez cuestionarás lo que hacen con la gran cantidad de ofrenda que das cada mes y como ahora tus gastos también han aumentado sacarás tu presupuesto y te darás cuenta de que no puedes apoyarlos. Tal vez empieces a alejarte poco a poco de las actividades de la iglesia porque ahora te sientes fuera de lugar en esas reuniones y además como has empezado a invertir tu dinero en otros negocios ya no te da tiempo para estudiar tu Biblia y asistir a todas las actividades que antes no te perdías. Tus familia tampoco se siente cómoda en su antigua iglesia, tal vez las personas que allí asisten ya no son de su mismo nivel y se sienten incómodos. En fin....las cosas han cambiado porque en definitiva ya no eres el mismo.
¿Cómo te fue?

Todos somos responsables por las bendiciones que Dios nos da y entre más poseemos mayor será nuestra responsabilidad, no olvidemos que sólo somos mayordomos de los bienes de Dios.

Por eso no me preocupa tener más o menos, Dios siempre me ha mostrado de manera grandiosa cómo Él provee lo necesario para mí y para mi familia. Siempre hemos tenido todo lo que necesitamos y aún más, nunca nos falta nada incluso tenemos para dar a Su Iglesia y a quien lo necesita.

Es por eso que entiendo el gran significado del siguiente texto bíblico en Proverbios 30:7-9


"Sólo dos cosas te pido, Señor ;
no me las niegues antes de que muera:
Aleja de mí la falsedad y la mentira;
no me des pobreza ni riquezas
sino sólo el pan de cada día.
Porque teniendo mucho, podría desconocerte
y decir: “¿Y quién es el Señor?”
Y teniendo poco, podría llegar a robar
y deshonrar así el nombre de mi Dios".

Cada día pide a Dios sabiduría para administrar correctamente lo que cada día te da y para que cuando Cristo venga por segunda vez, puedas dar buenas cuentas de todo lo que puso a tu cargo.

Feliz día....

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