12 de septiembre de 2015

Gracias a ti, el Señor me ha bendecido

Me gusta mucho encontrar en la Biblia ejemplo de hombres y mujeres prósperos en su área de trabajo  o en su círculo de influencia, porque me asegura que las promesas de Dios hacia sus hijos se cumplen cuando éstos le obedecen y dejan que el Espíritu Santo los guíe.

"Si realmente escuchas al Señor tu Dios, y cumples fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno, el Señor tu Dios te pondrá por encima de todas las naciones de la tierra". 
"Si obedeces al Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre"...
"El Señor te pondrá a la cabeza, nunca en la cola. Siempre estarás en la cima, nunca en el fondo, con tal de que prestes atención a los mandamientos del Señor tu Dios que hoy te mando, y los obedezcas con cuidado". 
"Jamás te apartes de ninguna de las palabras que hoy te ordeno, para seguir y servir a otros dioses". 
Deuteronomio 28:1, 2, 13,14 NVI

Pero lo que más me ha llamado la atención es ver cómo las bendiciones de Dios hacia estos personajes se extendieron hacia las personas que los rodearon y de esta manera fueron un testimonio de que Dios estaba con ellos.


Uno de los personajes que la Biblia menciona es Jacob. A pesar de sus equivocaciones y de haber engañado a su padre al hacerse pasar por su hermano Esaú para conseguir la bendición como primogénito. Jacob fue perdonado por Dios cuando él le abrió su corazón arrepentido prometiendo hacer del Señor su Dios, guardar sus estatutos y además se comprometió a dar el diezmo de todo lo que el Señor le diera.

Eso no quiere decir que no recibió las consecuencias a sus actos pasados, pues también fue engañado por su suegro Labán y tuvo que trabajar para él 14 años. Pero aún así ese trabajo lo hizo lo mejor que él podía de manera que Labán fue prosperando todo ese tiempo a tal grado que cuando Jacob quiso regresar a su tierra Labán le contestó: —"Por favor, quédate. He sabido por adivinación que, gracias a ti, el Señor me ha bendecido". Génesis 30:27 NVI

Otro de mis personajes favoritos es José, hijo de Jacob (Israel). Seguramente su padre le había contado muchas veces los encuentros que tuvo con Dios durante la etapa más difícil de su vida y cómo lo había restaurado y bendecido.

José había sido un hijo consentido por su padre, en una familia disfuncional donde sus hermanos lo odiaban e intentaron quitarle la vida. De pronto, de ser hijo de uno de los hombres más ricos de su tierra se convirtió en un esclavo, lejos de su familia.

Podríamos pensar que un joven de aproximadamente 17 años de edad, fuera de la influencia de su padre y en una situación de desventaja, podía haberse desilusionado de la fe que su padre le había inculcado y haber decidido adoptar la forma de vida de las personas y la sociedad en que ahora vivía.

Pero no fue así, sino que con mayor convicción José se comprometió a seguir los mandamientos del Dios que su padre le enseñó a amar y respetar desde su niñez.

Decidió hacer todo lo mejor posible de acuerdo a sus capacidades y de esa manera representar al Dios que servía.

De esta manera cuando José fue vendido a Potifar, capitán de la guardia del faraón "el Señor estaba con José y las cosas le salían muy bien"..."Por causa de José, el Señor bendijo la casa del egipcio Potifar a partir del momento en que puso a José a cargo de su casa y de todos sus bienes. La bendición del Señor se extendió sobre todo lo que tenía el egipcio, tanto en la casa como en el campo". Génesis 39:2, 5 NVI

Cuando José fue acosado por la mujer de Potifar y culpado injustamente, fue enviado a la cárcel, prefiriendo eso que pecar contra su Dios. Pero ni ahí José dejó de hacer lo mejor en las tareas que se le asignaban "Como el Señor estaba con José y hacía prosperar todo lo que él hacía, el guardia de la cárcel no se preocupaba de nada de lo que dejaba en sus manos". Génesis 30:23 NVI

Después de un tiempo en la cárcel José fue recomendado al rey por su copero para que le revelara el sueño que tenía tan inquieto al monarca. El faraón lo mandó llamar y cuando José, por medio de Dios, le explicó el significado de su sueño y el plan que la administración del rey podría seguir para evitar el hambre en su país, el faraón preguntó —"¿Podremos encontrar una persona así, en quien repose el espíritu de Dios?"
"Luego le dijo a José:
—Puesto que Dios te ha revelado todo esto, no hay nadie más competente y sabio que tú. Quedarás a cargo de mi palacio, y todo mi pueblo cumplirá tus órdenes. Sólo yo tendré más autoridad que tú, porque soy el rey". Génesis 41:38, 39, 40 NVI

A veces como cristianos nos sentimos excluidos, somos presionados en nuestros lugares de trabajo, nuestros compañeros cuestionan nuestros actos, nuestro jefe está buscando algún pretexto para despedirnos, y como adventistas nos encontramos limitados a ciertos trabajos por respetar el Sábado como día de reposo y muchas veces nos ven como personas raras o extrañas.

Pero cuando haces de Dios lo primero en tu vida y decides seguir las condiciones que el Señor te pide para derramar sus bendiciones en tu vida, entonces las cosas cambian y empiezas a ser una bendición para tus compañeros de trabajo y para el lugar donde trabajas.

¿Qué pide Dios de mí y de ti?

  • Cumple fielmente TODOS los mandamientos
  • Obedecer al Señor tu Dios
  • Presta atención a los mandamientos del Señor y obedécelos con cuidado
  • Jamás te apartes de ninguna de sus palabras
  • No sigas a otros dioses
Entonces Él te bendecirá tanto que te dirán: "Gracias a ti, el Señor me ha bendecido".

Pero recuerda que el no hacerlo traerá consecuencias:

"Pero debes saber que, si no obedeces al Señor tu Dios ni cumples fielmente todos sus mandamientos y preceptos que hoy te ordeno, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones..."
"El Señor enviará contra ti maldición, confusión y fracaso en toda la obra de tus manos, hasta que en un abrir y cerrar de ojos quedes arruinado y exterminado por tu mala conducta y por haberme abandonado". Deuteronomio 28:15, 20

¿Por qué? Simplemente porque sin la presencia de Dios en nuestras vidas, somos presas fáciles en las redes de Satanás quien produce todo el sufrimiento.

Decídete hoy a reclamar las promesas de bendiciones que Dios tiene para ti, solamente haz lo que Él pide de ti.


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